Un adolescente colombiano llamado Pedro* preguntó en los comentarios de un video de Facebook cuánto pagaban por recoger hoja de coca. Un integrante del Frente Dagoberto Ramos le respondió y lo inició en el reclutamiento. Según la Jurisdicción Especial para la Paz, el 44 % de los jóvenes reclutados por grupos armados en 2025 fueron contactados vía plataformas digitales. La Defensoría del Pueblo documentó 1173 casos de reclutamiento de menores entre 2024 y julio de 2026, advirtiendo de un importante subregistro. En Ecuador, el 27 % de los jóvenes encuestados dijo haberse unido a una pandilla tras contacto en redes sociales. En México, tras el hallazgo del campo de entrenamiento del CJNG en Rancho Izaguirre, las autoridades dieron de baja cientos de cuentas usadas para difundir falsas ofertas de trabajo.
Las plataformas han colaborado esporádicamente eliminando perfiles y contenidos, pero sus voceros niegan evidencia de patrones específicos de reclutamiento de adolescentes. Meta declaró haber probado modelos de IA para detectar contenido tendiente al reclutamiento y eliminar cuentas que infringen su política de Organizaciones e Individuos Peligrosos. TikTok asegura atender solicitudes de autoridades en menos de 24 horas, pero expertos señalan que esto es insuficiente y piden monitoreo preventivo, fortalecimiento de mecanismos de denuncia y revisión de algoritmos de recomendación.
Los investigadores describen tres etapas del reclutamiento digital: exposición (los jóvenes ven contenido, a veces por accidente o mediante algoritmos), interacción (likes, comentarios o mensajes directos que llevan a ofertas de trabajo o de estilo de vida aspiracional) y activación (el ingreso físico al grupo criminal). La música, los emojis y los remixes de artistas regionales son usados como gancho para difundir la cultura de los grupos armados y evitar la detección por moderación.
Legislativamente, en Colombia se intentó incluir obligaciones de detección temprana en un proyecto de ley, pero el lobby tecnológico logró eliminarlas. En Ecuador existe una ley que obliga a retirar contenido cuando lo solicitan autoridades, pero no impone monitoreo preventivo. En México, varias propuestas de ley no han prosperado y las aprobadas a nivel estatal no mencionan el rol de las plataformas.
Expertos coinciden en que sin acciones preventivas —como algoritmos que identifiquen combinaciones narrativas y culturales de reclutamiento, mayor transparencia en reportes y cooperación estructurada con el Estado— el crimen organizado seguirá usando las redes para rellenar sus filas. Mientras tanto, líderes como Yiner Quiguantar rescatan a menores, pero el esfuerzo es artesanal frente a la escala del algoritmo reclutador.
*Nombres cambiados para proteger la seguridad de las fuentes.*