La psoriasis afecta a hasta 2.5 millones de personas en México, pero el acceso a tratamientos biológicos sigue siendo limitado: apenas 14% de los pacientes recibe este tipo de terapia, de acuerdo con información presentada por la farmacéutica Johnson & Johnson con motivo del Día Mundial de la Psoriasis, que se conmemora el 29 de octubre.
Entre 25% y 30% de los pacientes en el país presenta formas moderadas a severas de la enfermedad, mientras que a nivel mundial se estima que entre 40% y 60% no logra un control adecuado con las terapias convencionales.
“A pesar de los importantes avances alcanzados en los últimos años con la llegada de las terapias biológicas, podemos ver con claridad que aún existen necesidades no cubiertas y un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes y sistemas de salud”, comentó Leandro Aldunate, director de Asuntos Médicos de Johnson & Johnson México.
En las últimas dos décadas, el tratamiento de la psoriasis ha evolucionado desde opciones como medicamentos tópicos, fototerapia y terapias sistémicas convencionales hacia medicamentos biológicos que actúan de manera selectiva sobre proteínas involucradas en la inflamación, entre ellas la interleucina 23 (IL-23). No obstante, el acceso a estas opciones sigue siendo limitado.
Muchos pacientes llevan años con tratamientos convencionales sin alcanzar el control recomendado por las guías clínicas. Además, enfrentan barreras como el diagnóstico tardío de la gravedad, la continuidad de tratamientos que no ofrecen los resultados esperados y las dificultades de acceso a nuevas opciones terapéuticas.
“La psoriasis moderada a grave no se mide solo por cuánta piel está afectada, sino por cuánto le quita a la vida de un paciente. No podemos conformarnos con una mejoría parcial cuando hoy existen herramientas para lograr un control real de la enfermedad”, explicó Esperanza Welsh, dermatóloga del Centro de Especialidades Médicas de Monterrey.
Añadió que, al iniciar el tratamiento, es fundamental establecer objetivos terapéuticos claros y evaluar la respuesta del paciente después de unos meses para determinar si es necesario ajustar la terapia. “Tenemos muchas más opciones de tratamiento que las que teníamos antes. Esto nos permite plantear metas más exigentes y buscar resultados cada vez mejores para nuestros pacientes”, subrayó.
EFECTOS MÁS ALLÁ DE LA PIEL
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de origen inmunológico que acelera la renovación de las células de la piel y provoca lesiones enrojecidas y escamosas. Cuando no se controla adecuadamente, favorece el desarrollo de otras condiciones, como la artritis psoriásica o un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Las lesiones pueden aparecer en zonas como los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y la región lumbar, aunque también pueden afectar el rostro, las manos, los pies y los genitales. Además de las manifestaciones en la piel, la enfermedad puede deteriorar la calidad de vida al afectar el sueño, la salud mental, el bienestar emocional y las relaciones sociales.
Aunque puede manifestarse a cualquier edad tanto en mujeres como en hombres, la mayor incidencia se registra entre los 20 y 40 años, una etapa de alta actividad laboral y personal.
“Su causa exacta no se conoce por completo, pero en su desarrollo pueden intervenir factores como la activación del sistema inmune y factores hereditarios. Algo que pudiera desencadenar o agravar los brotes son las infecciones, el estrés, las lesiones en la piel y algunos medicamentos”, de acuerdo con información de UCB, una empresa biofarmacéutica global con sede en Bélgica.
ESTIGMA Y DISCRIMINACIÓN
La encuesta internacional “Psoriasis and Beyond”, realizada a cerca de 5,000 personas con psoriasis moderada a severa en 20 países, encontró que 82% se había sentido estigmatizado o discriminado por la enfermedad, mientras que 35% había recibido preguntas sobre si era contagiosa. Además, una cuarta parte de los encuestados aseguró que los síntomas le habían impedido acudir al trabajo o a clases.
La psoriasis no es contagiosa, pero la apariencia de las lesiones puede generar prejuicios y afectar las relaciones personales y laborales de quienes la padecen.
“La psoriasis no es solamente una manifestación visible en la piel. Las lesiones pueden influir en la manera en que una persona se relaciona con otras, se desenvuelve en el trabajo o decide mostrar su piel. Informar que no es contagiosa es fundamental para reducir los prejuicios que todavía la rodean”, comentó Elisa Fortuño, líder médico para Inmunología en UCB México.
Añadió que el diagnóstico oportuno y el seguimiento dermatológico permiten evaluar la gravedad de la psoriasis y determinar el tratamiento adecuado para cada paciente. El objetivo, prosiguió, no es solo controlar las lesiones visibles, sino también reducir el impacto de la enfermedad en la vida cotidiana y evitar que interfiera en el desarrollo personal y profesional de quienes la padecen.