El saldo del potente terremoto ocurrido esta semana en el suroeste de Japón ascendió a 28 muertos, enquanto continúan las labores para llegar a posibles sobrevivientes en un centro comercial colapsado por el sismo. El sismo registrado el martes por la tarde causó daños importantes en la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, donde destruyó viviendas, dañó puentes, provocó incendios y dejó sin electricidad y agua a decenas de miles de personas. Una serie de réplicas ha sacudido la región desde el terremoto inicial, lo que ha agravado aún más la situación de los habitantes bajo temperaturas veraniegas sofocantes que se espera alcancen al menos los 35°C. La falta de servicios esenciales como el agua y la electricidad afecta mucho a los habitantes, explicó un empleado de un supermercado en Yatsushiro, una de las zonas más afectadas. Con este calor, sin electricidad ni aire acondicionado, es muy difícil, agregó este padre de cuatro hijos de 53 años. El centro comercial colapsado en la ciudad de Kashima había sido evacuado tras el movimiento telúrico, pero unos 50 minutos después el edificio quedó devastado por una enorme explosión, que se evalúa si responde a una fuga de gas, mientras un número desconocido de empleados aún se encontraba en su interior. Imágenes tomadas en el interior del edificio mostraban a los rescatistas con trajes anaranjados y cascos blancos avanzando con precaución entre varillas de acero retorcidas, cables colgantes y techos destrozados. También se confirmaron cinco muertes y cuatro desaparecidos en la fábrica de papel de la compañía Nippon Paper Industries en la ciudad de Yatsushiro, donde se derrumbó parte de una chimenea. Hasta la tarde, unos 31,200 hogares e instalaciones seguían sin electricidad, mientras que 84,000 viviendas sufrían interrupciones en el suministro de agua. Las televisiones locales mostraron a personas haciendo fila para comprar gasolina y agua potable. El Servicio Geológico de Estados Unidos evaluó la magnitud del sismo en 6,8, inferior a la estimación japonesa de 7,1. Ubicado en la unión de cuatro grandes placas tectónicas a lo largo del borde occidental del Cinturón de Fuego del Pacífico, Japón es uno de los países más expuestos a los terremotos. Con una población de aproximadamente 125 millones de habitantes, suele registrar varios cientos de eventos sísmicos cada año, lo que representa alrededor del 18% de los sismos registrados en todo el mundo. La prefectura de Kumamoto ya había sido azotada en 2016 por dos sismos devastadores que dejaron 273 muertos y más de 2,800 heridos. Japón sigue marcado por el gigantesco sismo submarino de magnitud 9 que ocurrió en 2011, el cual desencadenó un tsunami que dejó alrededor de 18,500 muertos o desaparecidos y provocó la catástrofe de la central nuclear de Fukushima.